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Kurotel Medical Longevity Center & Spa

Kurotel Medical Longevity Center & Spa

533 R. Nações Unidas, 533 - Vila Prinstrop, Gramado 95670, Rio Grande do Sul, Brazil

+55 54 3295 9393

Ganador de los Premios de Spa 2018 Spa & Wellness MexiCaribe

Type:
Retreat
General info

Reseña por Spa & Wellness MexiCaribe

 

A mi llegada a la pequeña ciudad de Gramado, situada en el sureño estado brasileño de Rio Grande do Sul, me sorprendió gratamente el encontrar un establecimiento al estilo de los Alpes Bávaros y de clara inspiración europea. Gramado fue fundada por inmigrantes portugueses procedentes de las Azores y posteriormente descubierta por alemanes e italianos. La influencia de los pobladores europeos está presente en su pintoresca arquitectura y en la frecuente oferta de fondue y chocolate gourmet en los numerosos restaurantes y pequeñas tiendas de la ciudad.

 

El Centro Médico de Longevidad y Spa Kurotel, enclavado en una ladera en un extremo de la ciudad, ocupa una magnífica parcela cubierta de hortensias de 25 mil metros cuadrados. Sus cuidados jardines llenos de flores proporcionan un entorno estimulante para pasar una semana de salud, bienestar, spa y relajación.

 

Luis Carlos Silveira y su esposa, Neusa Silveira, fundaron Kurotel en 1982 tras formarse en Europa e integrando también técnicas aprendidas en Singapur. Luis Carlos y Neusa decidieron crear un lugar donde el estado de salud de sus huéspedes fuese abordado por un equipo multidisciplinar con expertos en medicina, alimentación, actividad física y la generación de emociones positivas. "Soñábamos con ir más allá de la medicina tal y como se estudiaba en ese momento, basada en el modelo americano centrado en curar enfermedades", recuerda el Doctor Luis Carlos.

 

Kurotel ofrece una amplia gama de programas de salud y longevidad, destinadas a aquellos que deseen perder peso, controlar el estrés de manera efectiva, dejar de fumar, recuperarse de un cáncer u otra enfermedad, prepararse para una operación quirúrgica, mejorar la función cerebral y disfrutar de una vida longeva y saludable. El programa "Longevidad Saludable", que abarca el mantenimiento del peso, control del estrés, una dieta saludable y, en general, la adopción de un estilo de vida de bienestar a todos los niveles, me pareció la mejor opción.

 

Con un programa repleto de actividades desde la mañana a la noche, ¡parecía que sólo podría relajarme a la hora programada! Cada mañana el día comenzaba con una caminata, seguida de una clase grupal de acondicionamiento físico, como yoga o baile, y después algunos ejercicios acuáticos en la piscina. También por la mañana estaban programadas las sesiones con el entrenador personal u otras actividades como Pilates, en clases individuales con un entrenador cualificado. Durante los primeros días el programa incluía diversas pruebas médicas, fisiológicas, posturales, psicológicas, análisis de sangre, de saliva, etcétera. Las tardes en Kurotel las dedicábamos a la relajación, con masajes frecuentes, baños de hidroterapia, tratamientos con barro, masajes en silla, sauna y baños de vapor.

 

Kurotel tiene 35 acogedoras suites para los huéspedes, y mi pareja y yo tuvimos la suerte de que se nos asignara una de las mejor situadas. Por uno de los lados disfrutábamos de un paisaje espectacular a través de la ventana y el balcón terraza, que ocupaba todo el ancho de la suite. Por el otro lado, las vistas daban a un pintoresco patio con una bonita fuente y la piscina de hidroterapia Kniepp, que se usa diariamente tras la caminata para reactivar los pies cansados. Nuestra suite era muy espaciosa, con el dormitorio separado de la zona de estar, vestidor, y no uno, sino dos baños completos. ¡El paraíso!

 

El personal de Kurotel está siempre a mano para informar o responder cualquier pregunta, ya que puede llevar unos días el acostumbrarse a cómo funcionan las cosas. Para mitad de semana ya nos considerabamos como parte de una familia. Con sus múltiples áreas de estar, llenas de elegantes sofás, chimeneas y televisiones comunitarios, pronto empezamos a sentirnos como en casa en el Kurotel. Aunque no hablo portugués, mis conocimientos de español me ayudaron a comunicarme con el personal. Lo descubrí tras un par de días; en caso de duda, hay que hablar en español. La mayor parte de las veces el personal brasileño me comprendió perfectamente. Para los huéspedes internacionales, norteamericanos o europeos, que normalmente hablan inglés, uno de los miembros de la plantilla se encarga de ayudar con la traducción durante las citas con aquellos terapeutas o consultores que no sepan inglés.

 

Una de mis experiencias más destacadas en Kurotel fue la cita de osteopatía con Jacqueline, una fisioterapeuta y osteópata de la que recibí una consulta, análisis y tratamiento extraordinarios. No sólo fue capaz de identificar las zonas en las que mi cuerpo estaba descompensado y desequilibrado, sino que también detectó lesiones de hacía muchos años. Durante mi primera clase de yoga noté, al mirarme en el espejo, que mis hombros estaban desequilibrados; uno más alto que el otro. Estiré y giré la columna y me incliné hacia delante y atrás varias veces, pero seguían igual. Tras una sesión con Jacqueline todo volvió a estar equilibrado. En la siguiente clase de yoga vi claramente que mis hombros estaban bien nivelados. Ella también aumentó la movilidad de mis tobillos y me preguntó si alguna vez me había caído de espalda. Mi respuesta fue afirmativa. Hace unos 13 años decidí aprender a patinar; no se me dio muy bien y terminé con la zona del coxis amoratada durante una semana. Ella además "reubicó" mis órganos internos, una sensación extraña aunque no dolorosa, tras la cual sentí cierto malestar durante esa tarde, tal y como me dijo que podía ocurrir.


Otra prueba interesante fue el examen de termografía. El equipo de termografía detecta la energía calorífica infrarroja emitida por el cuerpo y muestra una imagen térmica de la distribución de la temperatura. La termografía es útil para detectar muchos desequilibrios corporales e identificar los precursores de muchas enfermedades. El permanecer de pie en distintas posturas y sin ropa me resultó un poco intimidante pero, sin embargo, los resultados fueron interesantísimos.


Nutrición
Tras la cita del primer día con la nutricionista, se me recomendó que siguiera una dieta sin restricciones durante mi estancia en Kurotel, lo que significa siete pequeñas comidas al día, con un total de 2500 calorías, sin limitar el consumo de lácteos ni cereales. Por desgracia, al recibir unos días más tarde los resultados de la prueba de intolerancias alimentarias, descubrí que sufría intolerancia a varios alimentos. La más severa resultó ser a los lácteos, particularmente a la caseína de la leche de vaca. También supe que tengo intolerancia moderada tanto al gluten como a la avena. A partir de ese momento mi dieta en Kurotel fue modificada eliminando cualquier lácteo, el gluten y la avena, pero manteniendo el mismo nivel de calorías. Afortunadamente, esto no afectó a mis alimentos favoritos: una gama de sabrosas sopas y saludables ensaladas frescas. Un equipo de nutricionistas y nutriólogos, junto con el afamado chef francés Jean Paul Bondoux, han diseñado el programa de nutrición de Kurotel. Se basa en la dieta de los habitantes más longevos del planeta, y ayuda a evitar las enfermedades y mejorar la salud. Los platos se cocinan con ingredientes orgánicos, cultivados en harmonía con la naturaleza, sin pesticidas ni aditivos.


Las verduras, frutas y hierbas provienen de un huerto orgánico in situ, y en los menús de Kurotel tan sólo se sirve pescado salvaje. El pollo, la leche, los huevos y otros productos son suministrados por la granja de la familia Silveira.


Abandoné Kurotel con un aluvión de información útil, y más que debía de llegarme, sobre mi salud, bienestar, composición corporal, requisitos para relajarme, la necesidad de llevar una rutina, pautas nutricionales y, en suma, el visto bueno a mi salud. Sin duda, una semana reveladora y enriquecedora.

 

Sara Jones

Editora